Inhaler lleva su indie rock irlandés a Riot Fest
- Conexión 312

- Sep 21, 2025
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La banda de Dublín ofreció un set melódico y expansivo en Douglass Park

Inhaler llegó a Riot Fest con una propuesta que no encajaba de manera obvia dentro del molde más ruidoso y punk del festival, pero precisamente por eso ofreció un contraste interesante durante la jornada del domingo en Douglass Park. La banda de Dublín presentó un set de indie rock amplio, melódico y emocional, apoyado en canciones de construcción atmosférica y coros pensados para escenarios grandes.
El público frente al escenario fue más reducido que en otros puntos del parque. Parte de los asistentes se encontraba viendo a Jawbreaker o guardando lugar para Green Day, pero quienes se quedaron frente a Inhaler recibieron a la banda con atención y entusiasmo. El grupo respondió con un concierto sobrio, enfocado en la interpretación más que en el exceso.
La conexión con Chicago apareció desde los detalles. El baterista Ryan McMahon vistió una camiseta de Chicago Music Exchange, el conocido espacio musical de Lake View, gesto que funcionó como guiño local dentro de una presentación de alcance internacional. Sin embargo, el centro visual y vocal del set fue Elijah Hewson, frontman de la banda e hijo de Bono, de U2.
La comparación con su padre es inevitable, especialmente por ciertos matices vocales y por una presencia escénica naturalmente carismática. Pero Inhaler ha ido construyendo un camino propio a través de tres álbumes, y en Riot Fest mostró una identidad que no depende únicamente de ese parentesco. La banda se sostuvo por canciones de estructura sólida, guitarras envolventes, sintetizadores melancólicos y un pulso pop-rock de gran escala.
Temas como “Just to Keep You Satisfied”, “Your House”, “X-Ray” y “Who’s Your Money On? (Plastic House)” mostraron esa mezcla de ambición melódica y sensibilidad alternativa. Su sonido evocó distintas tradiciones del rock británico e irlandés, desde la oscuridad elegante de The Cure hasta ciertos ambientes de Echo & the Bunnymen, además de ecos del rock expansivo que U2 ayudó a definir.
La propia banda reconoció con humor que no era exactamente un acto punk. Hewson lo dijo desde el escenario, mientras el bajista Robert Keating bromeó sobre haber usado cuero para intentar pasar como parte del ambiente. El comentario ayudó a relajar la distancia entre su estilo y el contexto del festival, y el público respondió con complicidad.
Aun así, Inhaler encontró su lugar dentro de Riot Fest. Su música no llegó desde la confrontación directa, sino desde la intensidad emocional, la nostalgia alternativa y una energía de banda que mira hacia los años 80 y 90 sin sonar atrapada en ellos. En un festival cargado de aniversarios, regresos y actos de legado, su presencia aportó una mirada más joven al linaje del rock melódico.
El set también tuvo un momento de posicionamiento político cuando Hewson dedicó “My Honest Face” a Palestina. El gesto añadió una dimensión de conciencia social a una presentación que, aunque más contenida que otras de la jornada, no se limitó a la estética o la nostalgia.
En Douglass Park, Inhaler ofreció un concierto claro en intención: guitarras, melodías amplias, presencia escénica y una sensibilidad que busca crecer hacia espacios cada vez más grandes. Quizá no eran la banda más evidente para Riot Fest, pero su presentación demostró que el festival también puede hacer espacio para un rock menos abrasivo y más atmosférico.




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