Charli xcx convierte Lollapalooza en un espectáculo de lluvia, fuego y drama pop
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La artista británica encabezó el T-Mobile Stage con una presentación cinematográfica

Charli xcx llegó a Lollapalooza 2026 con una tormenta encima, literalmente y en sentido escénico. El viernes por la noche, en el T-Mobile Stage de Grant Park, la artista británica ofreció uno de los conciertos más teatrales del fin de semana: un set de 23 canciones atravesado por lluvia, fuego, guitarras, bailarines, estructuras industriales y una visión del pop cada vez más oscura y ambiciosa.
La expectativa era alta. Un día antes, Charli había aparecido como invitada sorpresa durante el set de Lorde para cantar “Girl, So Confusing”, uno de los momentos más comentados del arranque del festival. Pero el viernes le tocó construir su propio universo, esta vez con una presentación que funcionó como declaración de nueva etapa tras el lanzamiento de Music, Fashion, Film, su séptimo álbum de estudio.
El concierto abrió con “Rock Music”, con Charli vestida de negro, aferrada al pedestal del micrófono y cantando sobre una pista que anunciaba una ruptura con la euforia fácil. A partir de ahí, la presentación se movió entre dos fuerzas: el impulso físico de la pista de baile y una estética más fría, industrial y cinematográfica.
La producción fue clave. Una plataforma de tres niveles permitió que Charli, su banda de tres músicos y un amplio grupo de bailarines aparecieran en distintos puntos del escenario, haciendo que el show pudiera leerse incluso desde la distancia. En un campo lleno desde la barricada hasta zonas alejadas de Balbo Drive, ese diseño ayudó a convertir la escala del festival en parte del espectáculo.
La nueva era de Charli apareció marcada por tonos en blanco y negro, luces estroboscópicas, estructuras oscuras y una energía más cercana al rock experimental que al brillo club de años recientes. En canciones como “Card Declined”, “SS26” y “No One Lasts Forever”, la artista exploró temas como el consumo, la fama, la imagen pública y el vacío detrás de la cultura de celebridad. La fiesta seguía presente, pero ya no como escape limpio, sino como algo más tenso y desgastado.
Aun así, la fuerza de Brat no desapareció. Cuando llegaron “Club classics”, “365”, “360”, “Sympathy is a knife”, “Von dutch” y “Guess”, el público respondió con una energía inmediata. Esas canciones activaron una de las reacciones más físicas del fin de semana: saltos, coros, teléfonos al aire, cuerpos bailando sobre lodo y una sensación de club masivo bajo cielo abierto.
El momento más cinematográfico de la noche ocurrió durante “House”. La canción, ligada a la adaptación de Wuthering Heights, comenzó con la voz de John Cale proyectándose sobre el campo mientras la tensión musical crecía. Justo entonces, la lluvia cayó con más fuerza sobre Grant Park. Algunos asistentes buscaron ponchos o se movieron hacia los costados, pero Charli siguió adelante. Cuando reapareció entre fuego y sonido, el clima dejó de parecer un obstáculo y se volvió parte de la puesta en escena.
La imagen fue una de las más memorables de Lollapalooza: Charli avanzando sobre la pasarela mojada, tirándose entre charcos, con llamas saliendo del escenario y miles de personas gritando bajo la lluvia. Pocas veces un festival consigue una coincidencia tan precisa entre clima, concepto y ejecución.
Después de ese punto, el set continuó con “Dying for You” y luego regresó a una zona más bailable. Charli habló poco durante la noche, prefiriendo que las canciones se conectaran casi sin pausas. Esa decisión ayudó a sostener el ritmo, aunque también reforzó la sensación de que el concierto estaba diseñado más como una pieza escénica completa que como una interacción tradicional con el público.
El cierre con “No One Lasts Forever” llevó la presentación hacia un final sombrío. La voz de David Cronenberg apareció con reflexiones sobre arte, muerte y desaparición, mientras Charli permanecía casi inmóvil, rodeada por sus bailarines. Fue un final frío, quizá deliberadamente incómodo, que contrastó con la euforia de los temas de Brat. No todos los cierres de festival buscan levantar las manos; este quiso dejar una imagen inquietante.
En Lollapalooza Chicago, Charli xcx demostró que su etapa posterior a Brat no consiste en repetir una fórmula ganadora. Su presentación reconoció el impacto de esa era, pero también la empujó hacia otro lugar: más oscuro, más teatral, más rockero y menos interesado en complacer de manera obvia. Bajo la lluvia de Grant Park, Charli convirtió el pop en espectáculo de alto riesgo, con momentos de euforia colectiva y una visión artística dispuesta a incomodar.




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