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Lorde completa su regreso a Lollapalooza con Charli xcx y un set poderoso

  • Writer: Conexión 312
    Conexión 312
  • 7 days ago
  • 4 min read

Updated: 1 day ago

La artista neozelandesa encabezó la primera noche con una presentación intensa

Foto: Charles Reagan/Lollapalooza
Foto: Charles Reagan/Lollapalooza

Lorde volvió a Lollapalooza como quien regresa a terminar una conversación pendiente. El jueves 30 de julio, en Grant Park, la cantante neozelandesa abrió la edición 2026 del festival con un set de headliner que funcionó como cierre de ciclo, después de una historia marcada por su debut en 2014 y por aquella presentación de 2017 que fue interrumpida por el mal clima.


Esta vez no hubo evacuación que cortara el momento. Lorde tomó el escenario principal frente a una multitud masiva y construyó una presentación de 20 canciones que recorrió distintas etapas de su carrera, pero con un énfasis claro en Virgin, su álbum más reciente. El resultado fue un concierto físico, emocional y por momentos incómodo en el mejor sentido: una artista dispuesta a cantar desde la exposición, no desde la distancia.


La noche comenzó con una decisión poco habitual para una headliner: abrir con “Royals”. Lorde no guardó su canción más conocida para el cierre ni la trató como un recurso de nostalgia final. La colocó al principio, casi como una forma de liberar al público de la expectativa y abrir espacio para el resto de la historia. A partir de ahí, el set avanzó entre momentos de catarsis, tensión electrónica y confesión corporal.


El eje más fuerte estuvo en el material de Virgin, un disco atravesado por temas de autonomía, transformación personal y renacimiento. Canciones como “What Was That”, “Broken Glass”, “Shapeshifter”, “Favourite Daughter”, “Current Affairs”, “Hammer”, “Man of the Year” y “David” dieron al concierto un tono más crudo que celebratorio. Lorde no presentó esa etapa como una simple actualización sonora, sino como una forma de mostrar el cuerpo, la mente y la vulnerabilidad en conflicto.


La puesta en escena reforzó esa idea. La presentación inició con Lorde conectada a máquinas que monitoreaban sus signos vitales, mientras las pantallas mostraban desde arriba el entramado de equipos electrónicos sobre el escenario. La imagen planteó uno de los temas centrales de la noche: la tensión entre lo humano y lo artificial, entre el cuerpo que siente y la tecnología que lo rodea.


Ese contraste también apareció en sus palabras al público. Lorde habló de un futuro más oscuro y difícil de lo que imaginaba, pero defendió el acto de reunirse, bailar, llorar y cantar juntos como una forma de seguir vivos. El mensaje no sonó separado del show. Encajó con una presentación que parecía preguntarse cómo conservar algo humano en medio del ruido, la ansiedad y la automatización de la vida.


El momento más sorpresivo llegó con “Girl, So Confusing”. Durante todo el día habían circulado rumores sobre una posible aparición de Charli xcx, especialmente después de que la artista británica diera pistas durante una visita a Reckless Records. Aun así, cuando Lorde comenzó a repetir la palabra “Girl” y Charli apareció en escena, la reacción del público fue inmediata.


El dueto tuvo un peso simbólico especial. La canción nació como una reflexión sobre comparación, tensión y competencia entre mujeres dentro de la industria musical. En Lollapalooza, interpretada por ambas y cerrada con un abrazo, se transformó en un gesto de complicidad. Dentro de una edición con fuerte presencia femenina, el momento funcionó como declaración: la noche no trataba solo de protagonismo individual, sino de una narrativa compartida entre artistas que han marcado distintas etapas del pop reciente.


Lorde también hizo espacio para canciones de etapas anteriores. “Buzzcut Season”, “Ribs”, “Team”, “Supercut”, “Green Light”, “Liability” y “Perfect Places” recordaron la amplitud emocional de su catálogo. “The Louvre” tuvo un valor particular, ya que era una de las canciones que no pudo desarrollar como esperaba durante su presentación de 2017. En 2026, finalmente tuvo su momento completo en Grant Park.


El concierto, sin embargo, también estuvo marcado por las condiciones del público. Con temperaturas todavía altas al inicio del set y una multitud apretada desde horas antes, varios fans necesitaron asistencia. Lorde detuvo o extendió pausas en distintas ocasiones para pedir apoyo de seguridad, un gesto que cambió el ritmo de la noche, pero también reforzó el tono de cuidado que atravesó su discurso.


Hacia el final, Lorde se movió hacia una plataforma entre la audiencia para cerrar con “Ribs”, la canción más antigua del repertorio. Antes de interpretarla, habló de completar el círculo entre 2014, 2017 y ese presente. Fue una elección adecuada: una canción sobre el miedo a crecer, cantada ahora por una artista que ya atravesó varias versiones de sí misma frente al mismo festival.


En Lollapalooza Chicago, Lorde no ofreció un set de triunfo fácil. Su regreso fue más complejo: una mezcla de victoria, tensión, memoria, cuerpo y comunidad. Con Charli xcx como invitada, un repertorio cuidadosamente armado y una atención constante al público, la cantante convirtió su noche de headliner en algo más que una revancha pendiente. Fue una forma de reclamar su lugar en el festival y cerrar, por fin, una historia que llevaba años esperando resolución.


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