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IDLES cierra una etapa de gira con furia y mensajes en Riot Fest

  • Writer: Conexión 312
    Conexión 312
  • Sep 21, 2025
  • 3 min read

La banda británica ofreció un set intenso en Douglass Park con Jack White como invitado

Foto: Rachel Zyzda
Foto: Rachel Zyzda

IDLES llegó al Riot Stage de Riot Fest con la energía de una banda que todavía tenía algo que decir después de una gira larga. El domingo en Douglass Park, el grupo británico se presentó como penúltimo acto antes de Green Day y convirtió su set en una descarga de guitarras, tensión física y mensajes políticos directos.


La presentación tuvo un peso especial dentro de la agenda de la banda: fue el último concierto de una gira de 135 fechas en torno a Tangk, su álbum nominado al Grammy. Lejos de sonar agotados, IDLES tocó con una intensidad frontal, usando el escenario como un espacio de catarsis y comunidad.

Desde sus primeros trabajos, incluido Brutalism de 2017, IDLES ha construido un lenguaje donde la agresividad sonora convive con mensajes de apoyo, cuidado y resistencia. En Riot Fest, esa fórmula se mantuvo intacta. Los riffs densos, el bajo insistente y la voz de Joe Talbot sirvieron no solo para empujar el concierto, sino para marcar una postura ante la multitud.

Talbot habló varias veces con el público. En uno de los momentos centrales, pidió recordar que, más allá de las divisiones, la mayoría de las personas busca lo mismo: amar y ser amada. El comentario no sonó como pausa ornamental, sino como una extensión natural del mensaje de la banda, que suele mezclar rabia, ternura y crítica social dentro del mismo golpe.

El frontman también llevó al público a una dinámica inesperada al pedir que se agacharan mientras citaba “Get Low”, el himno crunk de Lil Jon. El momento, que comenzó como juego colectivo, cambió de tono cuando Talbot lo enlazó con un cántico de “Free Palestine”, seguido por buena parte de la audiencia. La transición resumió bien la forma en que IDLES maneja el escenario: humor, tensión y política en cuestión de segundos.

Otro pasaje fuerte llegó con “Mother”. Antes de la canción, Talbot la presentó como un tema feminista y dirigió un mensaje contra la violencia hacia las mujeres, especialmente contra quienes la justifican o la promueven en internet. En un festival de punk, donde la confrontación suele ser parte del lenguaje, IDLES utilizó esa fuerza para apuntar hacia un mensaje claro de rechazo a la misoginia.

La presentación también tuvo invitados. Durante “Never Fight a Man with a Perm”, Talbot presentó a Jack White como guitarrista especial, apenas un día después de que el músico ofreciera su propio set explosivo en el festival. Su aparición elevó la intensidad del momento y generó una de las reacciones más fuertes del público.

Hacia el tramo final, el dúo británico Soft Play, que también había tocado más temprano en Riot Fest, se sumó a IDLES, reforzando la sensación de cierre de gira y camaradería entre bandas. No fue un set pensado únicamente como exhibición de fuerza, sino como una celebración de comunidad alrededor del ruido.

Antes de despedirse, Talbot dejó una frase que sonó como promesa y petición: dijo que tocarían cada año si el festival los dejaba. La respuesta del público sugirió que la idea no sería mal recibida.

En Riot Fest Chicago, IDLES entregó un concierto de alto voltaje, pero también de intención clara. Su set recordó que el punk no solo vive de velocidad y distorsión, sino también de postura, empatía y voluntad de incomodar. En una jornada dominada por actos de legado, la banda británica mostró que su presente sigue ardiendo.

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