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Didjits vuelve con un set filoso en el Riot Fest

  • Writer: Conexión 312
    Conexión 312
  • Sep 19, 2025
  • 2 min read

Updated: Jul 29

La banda de Illinois regresó con Rick Sims al frente y canciones de culto

Foto: José Eleazar Gudiño
Foto: José Eleazar Gudiño

Didjits regresó a los escenarios en Riot Fest con una presentación que tuvo más valor histórico que solemnidad. La banda originaria de Mattoon, Illinois, se presentó en el Rebel Stage frente a un público que recibió el regreso como una rareza necesaria dentro de un fin de semana dominado por reuniones, aniversarios y actos de culto.


Rick Sims, único integrante original presente en esta etapa, volvió a ocupar el centro con la presencia de un frontman que no necesita grandes discursos para controlar una sala o, en este caso, un festival. Su estilo se mantuvo entre lo críptico, lo burlón y lo confrontativo, lanzando breves introducciones antes de canciones como “(Mama Had a) Skull Baby” y “Under the Christmas Fish”.


La actuación no buscó suavizar la imagen de Didjits ni adaptarla demasiado al formato de Riot Fest. Al contrario, Sims pareció disfrutar la contradicción de una banda punk tocando en un festival, algo que utilizó para bromear y provocar al propio público. Esa tensión entre actitud de club y escenario abierto fue parte del atractivo del set.


Musicalmente, la presentación recuperó la energía directa y sin adornos que hizo de Didjits una referencia para ciertos sectores del punk y garage rock del Medio Oeste. Canciones como “Joliet”, “Max Wedge”, “Killboy Powerhead” y “Plate in My Head” sonaron como piezas cortas, ruidosas y cargadas de filo, más interesadas en el impacto inmediato que en cualquier gesto nostálgico pulido.


El regreso también tuvo un peso local. En un festival de Chicago, ver de vuelta a una banda de Illinois con una historia tan particular añadió una capa regional al cartel. Riot Fest suele funcionar como espacio para actos que no necesariamente pertenecen al circuito masivo, y Didjits encajó perfectamente en esa tradición: una banda con seguidores de culto, canciones veloces y una actitud que no pide permiso.


Mientras la jornada avanzaba hacia la noche y otros escenarios recibían actos como The Hold Steady con una presentación dedicada a Separation Sunday, Didjits ocupó su propio lugar dentro del día: menos ceremonial, más áspero, más incómodo y fiel a su carácter.


El cierre con “Who’s Ready to Get High” dejó la sensación de que el regreso no estaba diseñado para romantizar el pasado, sino para demostrar que todavía quedaba ruido por hacer. Después de dos décadas fuera, Didjits volvió a Riot Fest sin perder su impulso ni su sentido ácido del espectáculo.


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