Bleachers lleva su estudio al escenario de Lollapalooza
- Conexión 312

- Aug 1, 2025
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Jack Antonoff y su banda presentaron un set de rock expansivo en Grant Park

Bleachers llegó a Lollapalooza 2025 con una propuesta escénica distinta dentro de la jornada del viernes. En el Bud Light Stage de Grant Park, la banda encabezada por Jack Antonoff presentó un concierto que trasladó al festival el concepto “From the Studio to the Stage”, una idea que busca recrear en vivo la energía de una sesión de grabación.
La presentación tuvo un lugar destacado en la programación, justo antes del cierre de Korn en ese mismo escenario. Aunque algunos asistentes esperaban la posibilidad de invitados especiales, especialmente por las conexiones de Antonoff con varios artistas del cartel, el set se sostuvo sin apariciones externas. El foco quedó en la banda, su despliegue instrumental y la manera en que Antonoff convirtió el escenario en una especie de laboratorio musical abierto al público.
La escenografía reforzó esa idea. El montaje evocó un estudio de grabación, con luces de “recording in session”, estaciones para los músicos y una amplia cantidad de instrumentos distribuidos sobre el escenario. Más que una producción de festival convencional, el diseño dio la impresión de entrar a un espacio de trabajo creativo, donde cada canción se construía con capas, cambios de ritmo y arreglos colectivos.
Antonoff estuvo acompañado por una formación de seis músicos, entre ellos multiinstrumentistas, dos bateristas, tecladistas y saxofonistas. Esa estructura permitió que Bleachers ampliara su sonido hacia un rock de gran formato, con ecos de la tradición de Nueva Jersey y una clara afinidad por la energía de Bruce Springsteen y la E Street Band. El resultado fue un set de alta intensidad, marcado por coros amplios, metales, percusión constante y una sensación de movimiento permanente.
Los primeros momentos fuertes llegaron con “I Wanna Get Better” y “Rollercoaster”, dos canciones que fueron interpretadas con una energía que también se reflejó en el comportamiento de la banda. Antonoff se movió por el escenario con una presencia física intensa, subiendo al piano, cambiando instrumentos y manteniendo una dinámica casi caótica, pero controlada.
El concierto también tuvo espacio para matices más introspectivos. “Everybody Lost Somebody” aportó un tono más sombrío dentro del repertorio, mientras que “Goodmorning” mostró una faceta más narrativa. En contraste, “Modern Girl” llevó el set hacia un momento de mayor explosión colectiva, con una energía cercana al formato de big band y una respuesta fuerte del público.
Antonoff dedicó parte de la presentación a reconocer la relación de la banda con Chicago. Desde el escenario, destacó la forma en que la ciudad responde a la música en vivo y recibió una ovación de los asistentes. También hizo referencia con humor y entusiasmo a la cercanía del set de Korn, saludando a los fanáticos que ya comenzaban a llegar para el acto principal de la noche.
Ese cruce de audiencias fue uno de los detalles más particulares de la presentación. Durante una hora, el público de Bleachers y quienes aguardaban por Korn compartieron el mismo espacio frente al Bud Light Stage, una combinación poco evidente en el papel, pero funcional dentro de la lógica diversa de Lollapalooza.
En lugar de depender de invitados o sorpresas externas, Bleachers apostó por una experiencia centrada en la ejecución y el concepto. El show permitió ver a Antonoff no solo como productor asociado a algunas de las figuras pop más visibles del momento, sino como líder de una banda con identidad propia, capaz de convertir una escenografía de estudio en un concierto de festival con fuerza, oficio y sentido de comunidad.




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