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Tanner Adell lleva su country-pop irreverente a Lollapalooza

  • Writer: Conexión 312
    Conexión 312
  • Aug 1, 2025
  • 3 min read

Se presentó en el T-Mobile Stage con un set marcado por actitud y fusiones de género

Foto: Chad Wadsworth/Lollapalooza
Foto: Chad Wadsworth/Lollapalooza

Tanner Adell llegó al T-Mobile Stage de Lollapalooza 2025 con una propuesta clara: presentar el country a su manera. Como una de las primeras actuaciones del viernes en Grant Park, la cantante radicada en Nashville enfrentó a una audiencia que en parte se encontraba esperando a otros actos de la jornada, pero logró abrirse espacio con una mezcla de country-pop, hip-hop, rock y trap.

Desde el inicio con “Do-Si-Don’tcha”, Adell marcó el tono de un concierto construido sobre energía, humor y seguridad escénica. Con botas vaqueras decoradas con pedrería, medias brillantes y una presencia visual llamativa, la artista utilizó el escenario y la pasarela con confianza, moviéndose entre gestos de desafío, sonrisas y momentos de conexión directa con el público.

Su sonido se apoyó en una combinación poco tradicional dentro del country: banjo, pedal steel, guitarras, bases programadas, sintetizadores y vocales con acento sureño. Esa mezcla apareció en canciones como “Backroad” y “FU-150”, donde las imágenes rurales, las referencias a desamores y la actitud de revancha se cruzaron con una producción más cercana al pop contemporáneo.

Adell estuvo acompañada por una banda de dos músicos: un baterista, que también utilizó sample pad en algunos momentos, y un guitarrista eléctrico y acústico que aportó solos durante el set. Además, la cantante interpretó varias canciones sobre pistas de apoyo con armonías e instrumentación adicional, un recurso que permitió sostener el carácter híbrido de su propuesta en vivo.

Entre los momentos más destacados estuvo “Love You A Little Bit”, una canción de tono más cálido y melódico que mostró su rango vocal y una faceta menos confrontativa dentro del repertorio. También presentó “Strawberry Crush”, tema que introdujo como una canción inspirada en una mujer que vio en una tienda de supermercado, manteniendo el tono directo y juguetón que atravesó buena parte del concierto.

Durante el set, Adell habló brevemente sobre su relación con el country y subrayó que lleva tiempo haciendo música dentro del género, aunque desde una perspectiva propia. Ese comentario funcionó como una declaración de identidad artística en un momento en que su nombre ha ganado mayor visibilidad, especialmente después de su participación en Cowboy Carter, el álbum de Beyoncé que reunió a varias mujeres negras dentro del country contemporáneo.

La respuesta del público fue creciendo conforme avanzó la presentación. Algunos asistentes comenzaron a moverse al ritmo de las canciones, mientras Adell recorría el escenario, pisaba fuerte la pasarela y mantenía una actitud segura frente a una audiencia diversa de festival. Aunque su set ocurrió temprano en la jornada, logró imprimir una energía propia dentro del ambiente de Grant Park.

Hacia el cierre, la cantante interpretó “Buckle Bunny”, uno de sus temas más conocidos y el momento de mayor impulso bailable del set. Con su mezcla de country y trap, la canción resumió la propuesta de Adell: una lectura moderna, irreverente y visualmente marcada del country, con espacio para el desamor, el humor y la autoafirmación.

En Lollapalooza Chicago, Tanner Adell no buscó ajustarse a una versión tradicional del género. Su presentación mostró a una artista que entiende el country como punto de partida y no como límite, apostando por una identidad sonora que dialoga con el pop actual sin abandonar sus referencias rurales.


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